miércoles, 24 de noviembre de 2010

LA ESENCIA DEL SER HUMANO



Por siglos han estado discutiendo los filósofos qué es verdaderamente la cultura. Muchas personas prefieren dejar el término para la cultura elevada, como serían las grandes obras de los maestros o un conocimiento experto y una apreciación crítica del arte refinado: la ópera, la pintura, la escultura, la literatura, la danza y así por el estilo.

Pero la relación entre el hombre y la cultura ha resultado siempre incómoda para el hombre. El eje de la discusión es si el hombre como creador de la cultura, puede modificarla y dirigirla hacia donde él mismo decida o, por el contrario, si la cultura es la primera creación humana que, cual cuento de ciencia ficción, se ha rebelado contra su creador y es ella quien modifica al hombre y lo lleva por donde quiere. La única base desde la que se puede partir con cierta seguridad, es que sin hombre no hay cultura.

Por lo tanto; el hombre es el único ser que posee cultura: la cultura manifiesta e identifica al hombre, pues no es algo "sobreañadido" a la condición humana, sino consecuencia de su inteligencia y libertad. Ningún animal posee historia o es capaz de cambiar la naturaleza y adecuarla a sus necesidades, sino que, por el contrario, se adapta al medio. Así pues, mientras que la naturaleza significa lo que es innato en el hombre y lo que existe fuera de él sin su intervención, la cultura abarca todo aquello que debe su origen a la intervención humana consciente y libre; además porque la cultura surge a partir de la libertad del hombre.

Sin embargo, no debemos entender "naturaleza" y "cultura" como realidades opuestas, ya que ambas se interrelacionan y complementan sus orígenes y fines en el hombre: Es propio de la naturaleza o esencia del hombre la creación cultural, al tiempo que la actividad creadora de la cultura se orienta al perfeccionamiento del hombre en cuanto tal (de su inteligencia, sensibilidad) y de su marco natural. Gracias a la cultura, el hombre mejora la naturaleza externa y a sí mismo. Si la cultura propiciase la destrucción de la naturaleza, entonces no serviría verdaderamente a los intereses humanos. En este sentido, la cultura debe ser continuación de la naturaleza, es decir, debe perfeccionarla, de manera que se acomode al modo de ser y a las necesidades
del hombre.

Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho la representación que cada uno de nosotros tiene del hombre está plasmada de valores y fines, que orientan nuestra acción; la imagen del ser humano no es una creencia que nos venga desde afuera, es el conjunto de ideas prácticas, plasmado de valores y fines que constituyen la auto interpretación que hace de sí mismo el ser humano y no hay ningún hombre que exista sin tener que comprender. La necesidad de saber no es ajena al hombre, lo constituye. La subjetividad humana es una igualdad que interpreta, lo cual implica una toma de posición respecto de sí y de los otros.

De este modo los hombres vamos dando significado a nuestras
acciones, elecciones, tareas, transformando el tiempo de nuestra vida en historia, en la vida de cada hombre se seleccionan unos momentos y se olvidan otros, se van armando estructuras significativas desde donde se comprende el pasado y se proyecta el futuro. La vida humana es un acontecer que se va narrando, es historia produciendo cultura.
Entonces la cultura aparece como un conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o grupo social, aparece de la relación inversa entre lo social y lo Psicológico , el ser a medida de su evolución va experimentando , observando , asimilando una serie de comportamientos, actitudes, destrezas, conocimientos y los adopta según sus gustos , su personalidad y su carácter, de esa cultura Universal crea una Cultura Individual y el medio crea la cultura Universal de la cultura individual y regional de un determinado grupo de personas sea grande o pequeño , que tienen algo en común, llámese tipo de música, sitio de nacimiento, tipo de comidas, folclor de un pueblo, entre millones de culturas que pueden existir.
En síntesis el hacer humano, en tanto que humano, en la raíz de sí mismo, no consiste en la actividad de sus procesos fisiológicos, ni tampoco en la de sus mecanismos psíquicos; pues tanto aquellos procesos como estos mecanismos son meros instrumentos, utensilios, material, con los cuales y mediante los cuales el hombre efectúa su quehacer.
 En conclusión  la esencia de todos los humanos no radica en los instrumentos anímicos y corporales que intervienen en la actividad, sino que consiste en la decisión del sujeto, en su puro querer, que es previo al mecanismo volitivo. Ese puro querer, esa determinación radical y primera, pone en funcionamiento, dispara los mecanismos de que el hombre dispone (su imaginación, su razón, sus apetencias, su voluntad, sus brazos, etc.). Tanto es así que  lo humano está en el ponerse a lo que radicalmente procede de de cada uno; propiamente la vida radica en la decisión que tomamos de hacer esas cosas. Porque la cultura es nuestra esencia.








                                                                                      Kaleth castro

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