miércoles, 24 de noviembre de 2010

LO QUE TÚ Y YO PENSAMOS QUE ESTÁ BIEN O ESTÁ MAL. Etica!

Integrar la ética a nuestras vidas, no debería ser motivo de asombro, ya que debe ser algo con lo que debemos convivir diariamente, pero al parecer es un tema muy, pero muy serio y algo complicado en nuestra realidad actual, ya que en ocasiones la ética solo se utiliza como un simple maquillaje en nuestras acciones cotidianas. Debemos de estar plenamente concientes y convencidos de que la ética se rige bajo principios universales básicos, como por ejemplo la justicia, (todos apreciamos la justicia desde el momento en que a nadie le gusta ser tratado injustamente). Por lo tanto depende de nosotros mismos, el establecer un entorno ético, con nuestra familia, amigos, y principalmente con nuestros colaboradores, para tal misión, debemos de emprender una serie de acciones y actitudes, cuyo objetivo sea el despertar las reflexiones que fomenten la cultura ética en todos y cada uno de nosotros, como por ejemplo elaborando y formando un código de valores sobre el cual vamos a proyectar nuestra vida, bajo la premisa de que no se debe de imponer dicho código, si no que éste debe de surgir bajo la visión, de que al darle vida, no solo crearemos un entorno de trabajo agradable sino podemos hacer que nuestras acciones traspasen nuestras fronteras laborales para hacerlo llegar a todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana. Por tanto, debemos de hacer conciencia, de que requerimos con urgencia personas apegadas a la ética, esto es lo que necesitamos en nuestros días para poder salir adelante en todos los aspectos de nuestra vida, pues pienso que de esta manera podríamos mejorar nuestro nivel de vida y por ende el país, del que formamos cada uno.

Es aquí donde los  factores primordiales que influyen directamente en la correcta evolución de una sociedad y la familia son los aspectos de mayor importancia para la educación de un futuro ciudadano, la familia como una primera “institución educativa” que le otorga las “armas” al menor para enfrentarse a las trabas que la sociedad provee, cumplir con un rol malamente establecido y ser el estereotipo de niño y porque no futuro hombre que la sociedad requiere. En nuestro pais como en otros tantos países de América Latina, la estructura de vida familiar ha cambiado en décadas recientes. El matrimonio ha decaído, el divorcio y la separación aumentan cada año, se incrementan los nacimientos fuera del matrimonio y en un número creciente de hogares, las mujeres son cabezas de hogar. Todo esto se puede considerar como indicadores de una desintegración familiar. Esto a su vez con frecuencia ha causado preocupación, especialmente en relación a posibles amenazas al bienestar y desarrollo de los niños. La familia tiene un papel primordial en la educación, tiene el compromiso de formar individuos que sepan ser felices y estables en un mañana. Todos los valores, hábitos y costumbres que adquirimos de niños nos ayudan a consolidar nuestra personalidad. Por otra parte nacer en una sociedad llena con diversidad de culturas nos da a escoger el camino, pero quien determina nuestras conductas y creencias son nuestros padres o quienes nos acompañaron en nuestra crianza a los cuales les debemos, tal vez no en un cien porciento, las enseñanzas de lo que nos hace diferenciar entre lo bueno y lo malo. En el transcurso de nuestra existencia nos damos cuenta que las experiencias tomadas nos forman un carácter y una manera de percibir las cosas que suceden alrededor permitiéndonos responder ante tales situaciones. Condicionarnos ante lo que se nos presenta es obviar lo que nuestra lógica considera como correcto o incorrecto, lo que nos hace bien o no, lo que queremos o detestamos, y dentro de ese marco es muy difícil asumir un rol muy diferente, incomodo y desasociado a nuestros pensamientos y costumbres, sin embargo existen situaciones que pueden impactar de manera radical la mente de un ser humano inclusive desde sus inicios de vida en donde ese condicionamiento se forma a partir de malas conductas, vicios y culturas.
Como conclusión entonces me atrevo a decir que los motivos que  sustentarian las decisiones la realiza la conciencia del hombre, como una facultad específica emitiendo los juicios prácticos sobre lo que es bueno o malo, recto o desordenado, conveniente o inconveniente. La ética, entonces, supone una conducta y toda conducta tiene sus normas o criterios a los que tiene que ajustarse obviamente.  Estos criterios son establecidos por la conciencia moral del individuo.  Es allí donde se fijan las relaciones de conveniencia o disconformidad con los principios y los hechos. En algunos casos la conciencia moral de un individuo  puede que esté objetivamente equivocada y que el criterio por el que se rige sea falso; pero el hombre debe atenerse al mismo para obrar de una manera coherente con lo que piensa, y de no seguir ese criterio sería una decisión moralmente errónea.    Ciertamente si no se estamos seguros, la obligación sería despejar las dudas estudiando a fondo el asunto, consultando a personas expertas o buscando una segunda opinión.   Pero en el caso de seguridad, debemos de actuar con nuestra conciencia, pues no disponemos de otro criterio racional.

Por: Yesenia Madrid- Administración de Empresas

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