POLITICA Y CULTURA
La política Se dice que los humanos aplican la política para dirigir un pueblo, o para tomar las mejores decisiones al beneficio de la sociedad, el gobierno está orientado ideológicamente para elegir de manera savia teniendo en cuenta los objetivos en grupo y el común acuerdo entre todos, en la política también existe una ciencia social, es aquella que ha estudiado desde hace mucho el comportamiento o esa conducta que poco a poco se actualiza para la aplicación de los profesionales que obtienen el titulo como políticos, y la cultura es un conjunto de patrones o modelos a seguir por las personas atreves de los cuales la sociedad regula el comportamiento de las personas que la conforman, en ellas se pueden incluir a las prácticas, normas, y reglas de la manera de ver y respetar creencias y religiones de cada ser humano, esto fomenta las disciplinas fundamentales para una buena sociedad.
La reconstrucción de la cultura política un mundo de partidos políticos, fuerzas armadas, la Iglesia, los medios de comunicación, los centros educativos, la familia, los intelectuales, los gremios, los grupos de presión, etc., y como elemento instructor, las filosofías. A esto se suman otros aspectos como la ventaja de lo inestable, el proceso de ciudadanización y la tradición.
Está admitido que los valores culturales (humanización) y las instituciones y las políticas existentes de una sociedad, raramente, por no decir nunca, se hallan en armonía. Esta opinión ha encontrado expresión en la distinción entre cultura y civilización, según la cual "cultura" se refiere a cierta dimensión superior de. Autonomía y realización humana, mientras que "civilización" designa el reino de la necesidad, del trabajo y del comportamiento socialmente necesarios, en el que el hombre no se halla realmente en sí mismo y en su propio elemento, sino que está sometido a la heteronimia, a las condiciones y necesidades externas. El reino de la necesidad puede ser (y ha sido) reducido y mitigado. De hecho, el concepto de progreso únicamente es aplicable a este reino (progreso técnico), a los adelantos en la civilizaci6n, pero estos adelantos no han eliminado la tensión entre cultura y civilización. Incluso pueden haber agravado la dicotomía hasta un grado en que las inmensas posibilidades abiertas por el progreso técnico aparecen en acentuado contraste con su limitada y deformada realización. Al mismo tiempo, sin embargo, el conflicto entre la capacidad material e intelectual de la sociedad industrial avanzada, por una parte, y su utilización represiva, por otra, está siendo eliminado a su vez por el condicionamiento previo sistemático de las necesidades individuales y por la
administración de satisfacción sistemática. La incorporación de la cultura superior al trabajo diario y al tiempo libre, el consumo organizado de belleza, goce y dolor, se han convertido en parte integrante de la administración social del individuo, en puntos necesarios para la reproducción de la "sociedad opulenta". La tensión entre cultura y sociedad, entre producción material e intelectual; ha sido eliminada. tan eficazmente que se plantea la cuestión de si, dadas las tendencias predominantes en la sociedad industrial avanzada, puede mantenerse todavía la distinción entre cultura y civilización. Más precisamente, ¿no ha sido resuelta la tensión entre medios y fines, entre valores culturales y hechos sociales, por la absorción de los fines por los medios? ¿No se ha producido una coordinación, represiva e incluso violenta de la cultura con la civilización, por virtud de la cual esta última se ha liberado de algunos frenos efectivos a sus tendencias destructivas? Con esta integración de la cultura en la sociedad, la última tiende a convertirse en totalitaria incluso donde conserva las formas y las instituciones democráticas.
Es indudable que el desarrollo de la democracia requiere de la participación activa y responsable de los ciudadanos, más aun, si tenemos en cuenta que la complejizarían, la sociedad que se da diariamente, necesariamente nos llevará al surgimiento de nuevos conflictos, a la oferta de intereses, a debates, a nuevos retos, como parte obligada de ese sobrevenir social.
Es indudable que el desarrollo de la democracia requiere de la participación activa y responsable de los ciudadanos, más aun, si tenemos en cuenta que la complejizarían, la sociedad que se da diariamente, necesariamente nos llevará al surgimiento de nuevos conflictos, a la oferta de intereses, a debates, a nuevos retos, como parte obligada de ese sobrevenir social.
Para que sea más incluyente y equitativa, la sociedad colombiana requerirá entre otros aspectos, de mutaciones de la cultura política actual; algunas de ellas, tienen que ver con las formas de ver y actuar frente a lo público, las formas de hacer política y del ejercicio del liderazgo político, en la construcción de acuerdos, etc., Tendremos como ciudadanos que transformar nuestra sensibilidad, movilidad, conocimiento y valoración frente a lo público y frente a la construcción de sociedad.
Es preciso llegar a una madurez nacional, reto a superar si tenemos en cuenta que somos una sociedad altamente individualista que debe transformarse, y llegar a la conciencia de que lo público es lo que es de todos y que en esa medida no es mío solamente y por ello merece toda mi consideración y respeto, pero a la vez, también me permite su disfrute o beneficio, en la medida en que yo soy parte de él.
Si no transformamos la cultura política y sus prácticas anti éticas, excluyentes y antidemocráticas, se seguirán reproduciendo las prácticas que conocemos, con todas sus ridiculeces, engaños y exclusiones, que son deformaciones del ideal de democracia, y atetan con la ética y la moral de cada individuo.
ALVARO LUIS RESARTE DAMIAN
NEGOCIOS INTERNACIONALES
4 SEMESTRE
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