El chimpancé es el animal más cercano de parentesco con el hombre, con un 95 por ciento en nuestros planes genéticos, porque los genes contenidos en el núcleo de las células son los que dan las características propias de cada especie. Es decir, somos muy parecidos a los chimpancés. Solo la principal diferencia del diseño entre nosotros y los chimpancés esta en el cerebro. Ya que durante la evolución existieron varios cambios en algunos genes alterando el modo de funcionamiento del cerebro humano.
Los seres humanos estamos determinados por nuestros genes donde está la totalidad de la información que nos caracteriza como la forma de nuestros cuerpos, las expresiones de la cara, las reacciones bioquímicas de las células de nuestro organismo, las enfermedades e incluso nuestro carácter y comportamiento. pero Las semejanzas morfológicas, bioquímicas, y genéticas sitúan al ser humano en el orden de los primates de la clase mamíferos dentro de los primates, son el chimpancé, el gorila y el orangután, sus parientes más próximos. Entre el ADN humano y el del chimpancé, esta semejanza es mayor que la que existe entre el chimpancé y el gorila o el gorila y nosotros, por lo que el chimpancé y los humanos compartimos un antecesor común más reciente que ambos con los gorilas, esta cercanía que se ha estimado en 5M de años, es mucho mayor de lo que se había inferido sólo con datos morfológicos, y muestra la capacidad de los datos de ADN para desvelar relaciones de parentesco. En la evolución humana existen dos grandes adquisiciones, la marcha bípeda, y el desarrollo extraordinario del cerebro. El registro fósil nos muestra que la postura erguida precedió al desarrollo cerebral y que África es la cuna de la humanidad.
Otra forma de buscar diferencias entre el hombre humano y chimpancés es estudiar directamente los cromosomas de una y otra especie, comparándolos entre sí. Desde luego hay diferencias, ya que los simios tienen 24 pares de cromosomas y los seres humanos sólo 23 pares. Sin embargo, los cromosomas del 18 al 23 son virtualmente idénticos, en los procesos bioquímicos sabemos que cada gene codifica una determinada enzima o una determinada proteína, que debe también desempeñar una determinada función bioquímica en la biología celular. Teóricamente si el 98% de los genes son comunes también el 98% de las proteínas lo deberían ser. Es decir, en el chimpancé debería existir un 2% de proteínas estructuralmente diferentes. Todas las especies vivas comparten algunos genes. No cabe resaltar que en nuestras células están también presentes genes que se encuentran en las bacterias o en los más diversos organismos multicelulares, ya que el proceso básico de la vida es común para todas. Pero otra cosa es que el 98% de nuestros genes sea idéntico a los del chimpancé.
Pero existen muchas similitudes entre el mundo animal y el humano como por ejemplo en el mundo animal existe conflictos de lucha violentas por demostrar la predominancia en grupos por terrenos y en el humano existen los mismos conflictos. Del mismo modo el chimpancé es seductor y se puede compara idénticamente en la forma sexual al humano .pero el humano puede desprenderse de su bestialidad mediante su cultura sus necesidades sus principios ya que este puede elegir su voluntad pero el chimpancé permanece prisionero a su bestialidad. Lo único que nos diferencia del chimpancé del hombre en las necesidades espiritual ya que estas son propias de los hombres. Con la evolución que tenemos en el cerebro a diferencia de los chimpancés se produce el hecho singular del surgimiento de la conciencia objetiva en la biosfera. Somos chispas de conciencia en un Universo que hasta nuestra irrupción era ciego y sordo a su devenir. Por primera vez, y en un sentido recursivo, el universo se piensa a si mismo cuando descubrimos su existencia de igual forma que nosotros nos pensamos y descubrimos con nuestro cerebro y se constituye el momento más trascendental de toda la evolución. El pensamiento científico que resulta de la actividad de mentes que trabajan en colaboración para entender la realidad física, biológica y mental de nuestro universo que nos conduce a niveles de conciencia superiores, porque el éxito frente a tales desafíos precisa del desarrollo de una conciencia ética universal basada en el respeto a la diversidad de pueblos y culturas de nuestra especie donde la conciencia debe extenderse hasta abarcar a la totalidad de la vida, al conjunto precioso de formas orgánicas que nos han acompañado, desde la primera célula antecesora común, en este fascinante periplo singular e irrepetible que es nuestra historia biológica.
Pero el ser hombre se esfuerza en perseveraren el mismo ser. Cuando descubrimos el ser nos esforzamos en perseverar indefinidamente en nuestro ser. Por eso podemos identificar que el hombre es el que hace sentir amor y se revele hacia un mundo cargado de circunstancia adversa a lo cotidiano porque el flujo de conciencia esta en todo lo orgánico en las plantas, en los animales y el hombre que es el que tiene el conocimiento para personalizar todo el amor dentro de uno mismo, de ellos brota el a secas como principio constitutivo del yo y la realización de un ser humano. Ya que Es indudable, que en el comportamiento humano, se ha podido ver que algunas personas llegan a pensar y a razonar verdaderamente; pero eso no es la generalidad. Tratar de pensar razonablemente con el torbellino mental que se vive hoy en día, es muy difícil. En tal sentido, ese parámetro de inteligencia, habría que analizarlos más a fondo, o esquematizarlo en forma distinta.
CONCLUSION
El contesto nos hace una referencia en la comparación del chimpancé y el hombre donde nos hace referente a las similitudes entre ambos y mostrándonos lo que le permite al hombre pensar que el tiempo tridimensional existe, es el aspecto psicológico, los sentidos sensoriales y la memoria. Es más, al no existir la memoria, no existe transcurso psicológico del tiempo. Otra cosa, son los relojes biológicos y electromagnéticos que pueden determinar ciertas acciones de periodicidad de acciones químicas y espaciales de los ritmos de la naturaleza pero todo esto ocurrió por la evolución que los hombres tuvimos.
Pero creemos que el único que piensa y razona es el hombre . Tal comentario de hoy en día, razonablemente puede ser discutible. Si todas las personas razonaran, el mundo sería casi perfecto. Razonar, en el sentido común, no es más ni menos que pensar; y si pensar puede denominarse una capacidad única que determina un gran nivel de inteligencia, puede ser muy debatible. Pensar, en los términos generales humanos, no es más ni menos que una maraña o paquete de virutilla de una variedad de signos, impulsos y registros alojados en la memoria y en la psicología mental y que el cerebro se encarga de procesar y con sus múltiples combinaciones y comparaciones.
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